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En 1956 se inició la construcción de la carretera
de unos cinco kilómetros de longitud que
conecta al poblado con la Troncal de Occidente,
la cual se terminó en 1971. Desde entonces, ésta ha sido la principal vía de acceso al poblado
de Palenque, dejando atrás los tiempos en
los cuales los palenqueros y palenqueras tenían
que salir con sus productos caminando o en bestias de carga. En la actualidad, la carretera
se encuentra en relativo buen estado. El
servicio de transporte permanente, de lunes a
sábado, es ofrecido por el único bus que cubre
la ruta Palenque-Cartagena, así como por una
decena de motocicletas y pequeños camperos
y camiones.
En cuanto a los servicios públicos, sólo hasta
1974 “[…] llegó la luz eléctrica empujada por
el campeón mundial de boxeo Pambelé. De
trás de la luz llegaron la televisión, las enfriadoras,
las neveras y los ventiladores”.21 Desde
entonces, la demanda de fluido eléctrico se ha
acrecentado sin incrementar la capacidad del
mismo. Lo que hace que éste sea deficiente,
provocando continuos apagones y ofreciendo fluido eléctrico de sólo unos días a la semana.
En principio, se suspende el servicio de
electricidad los lunes, miércoles y sábados.
Sin embargo, y sin previo aviso, la electricidad
desaparece sorpresiva y reiterativamente en
los días que han sido asignados para
prestar este servicio.
El acueducto, conocido localmente
como la pluma, fue instalado a finales
de los setenta, concretamente en el
año 1978.22 Sin embargo, el acueducto
dista de ofrecer un funcionamiento
eficiente ya que brinda agua dos o
tres horas máximo de cada dos o tres
días. De ahí que la población recurra
a recoger el agua lluvia en el periodo
de invierno complementándolo con
el arroyo que corre paralelo al poblado,
y que se constituye en la principal
fuente de abastecimiento de agua durante
el más largo periodo de verano
ante las intermitencia del suministro
mediante la pluma.
En la actualidad, el poblado cuenta
con una oficina del corregidor, la iglesia
que abre habitualmente sus puertas
los sábados y lunes para dos ceremonias,
centro de salud con un medico
y una enfermera. Igualmente, se
encuentra la Concentración Educativa
Técnico-Agropecuaria Benkos Bioho
con dos sedes de primaria y una de
secundaria, donde reciben educación
cerca de ochocientos estudiantes de
todas las edades. Es de destacar el
programa de etnoeducación se imparte
en esta Concentración Educativa
desde el primer año elemental hasta el último grado de secundaria.
El programa de
etnoeducación comprende dos áreas. Una se
encuentra expresada en el currículo de historia
afroamericana y de historia local donde se le
da relevancia a la tradición oral de los mayores.
La otra área se refiere a la lengua, donde
se refuerza el conocimiento de la lengua y se
aprenden aspectos de análisis lingüístico de la
misma. Para los más pequeños, existe un Jardín
Comunitario donde hay una cobertura para
noventa niños de entre dos y cinco años.
Aunque Telecom (Empresa de Telecomunicaciones
de Colombia) instaló las primeras
líneas telefónicas en la segunda mitad de los
años noventa, estas líneas no funcionan en la
actualidad. De ahí que las comunicaciones telefónicas
se limitan a unos cuantos teléfonos
móviles y a un programa de telefonía satelital
adelantado por el Ministerio de Comunicaciones
en el 2003. Este Programa comprende la
instalación de un Telecentro con seis líneas
de teléfonos públicos que funcionan mediante
tarjetas prepagadas así como seis terminales
de computador Macintosh que tienen acceso a
internet. No sobra anotar que dada la permanente
interrupción del fluido eléctrico y de las
condiciones climatológicas, estas terminales
escasamente funcionan
y ciudades circunvecinas (comprando pescado
para llevar al pueblo de Palenque o vendiendo
frutas o los productos de las labores agrícolas
o ganaderas de los montes).
Este modelo de producción se encuentra
regulado por los ritmos cíclicos de la luna, así
como por el calendario festivo y los eventos rituales.
Los ciclos de la luna son divididos en
luna buena o madura (llena) y en luna mala o
biche. La primera es el momento propicio para
desarrollar una serie de actividades como la
siembra, la recolección y preparación de plantas
medicinales, la corta de madera o la construcción
de la casas hechas de con techos de
palmas. No hacer estas actividades durante
esta luna significa que los cultivos no crecerán
con fortaleza y libres de plagas, las plantas
medicinales o los procesos terapéuticos no
producirán el mismo efecto y la madera o las
hojas de palma se verán rápidamente deterioradas
y atacadas por polillas comprometiendo
su duración, cualidad y resistencia. En la luna
mala o biche se pueden realizar otro conjunto
de actividades como la roza y preparación de
las parcelas para los cultivos.
El calendario festivo regula el modelo de
producción debido a que se trabaja con mayor
intensidad antes de las fiestas para poder regresar
a Palenque si se está por fuera o para
contar con los medios necesarios si se encuentran
en el poblado. Durante el tiempo de fiesta
las labores se reducen en su intensidad debido
a la importancia de la fiesta para la vida social y
cultural de Palenque. El calendario festivo local
se articula en gran parte a celebraciones definidas
por el catolicismo. No obstante, los palenqueros
han insertado estas celebraciones a su
lógica cultural adquiriendo un tono carnavalesco.
El calendario festivo empieza con el día de
San Sebastián, el 20 de enero, donde hombres
y mujeres recorren el poblado con recipientes
llenos de agua para mojar a los miembros del
sexo opuesto. La Semana Santa es época de fiesta. El jueves y viernes santo se preparan,
distribuyen y consumen comidas especiales
como la tortuga de agua conocida localmente
como iscotea o dulces. Esto es seguido de las
fiestas en casetas con picos el sábado y domingo.
La fiesta patronal, el día de San Basilio,
Palenque de San Basilio es una población
cuyo modelo de producción está constituido
por varios componentes estrechamente ligados
ya que implican no sólo la división de labores
por género y generación, sino también la articulación
de espacios internos (monte-poblado)
y externos (poblados y ciudades circunvecinas
así como unas más distantes en la región del
Caribe y del interior del país). Los componentes
básicos son los cultivos en las rozas (yuca,
maíz y ñame) y la ganadería en el monte (leche
y carne) desarrollados por los hombres,
combinados con productos vegetales y animales
provenientes de los patios a cargo de las
mujeres. Los productos de los montes y patios
se articulan a una serie de actividades de comercialización
tradicionalmente adelantadas
por las mujeres que no solamente comprenden
el poblado mismo (como la producción de
quesos o bollos de maíz o la venta de carnes
de puercos o res), sino también los poblados es el 14 de junio. La imagen del santo es objeto
de preparación especial y de celebraciones
rituales, en medio de tres días de fiesta con picos
y casetas. El 24 de junio, día de San Juan,
se hacen competencias de caballos entre los
hombres desde tempranas horas para desembocar,
en la noche, en la música y el baile. Para
el 16 de julio se celebra el día de la Virgen. El
Festival de Tambores y Expresiones Culturales
se realiza, desde hace dos décadas, hacia el
12 de octubre. El Festival es el escenario para
la muestra de diferentes expresiones culturales
como los peinados, la comida y la música, entre
otros. El calendario festivo se cierra, en el
mes de diciembre, con tres fechas: el 7 y 8, con
el día de las velitas donde la gente enciende
cientos de velas en los frentes de sus casas y
patea bolas de fuego antes del amanecer; el 24
y 25 donde se matan puercos para el consumo
y se baila hasta la madrugada; y el 31 donde se
consumen sancochos de gallina y se celebra la
venida del nuevo año.
Otra serie de eventos, que ya no afectan
a la población en su conjunto, sino a determinados grupos de la misma deben
ser igualmente considerados.
Dentro de estos eventos, ligados
al ciclo de vida, el que mayor
impacto tiene en los ritmos productivos
es el de la muerte. Los
rituales fúnebres han tenido un
lugar privilegiado entre los palenqueros.
Para los dolientes, incluyendo
los miembros cercanos del
fallecido, así como para quienes
pertenecen a su kuagro (grupo
de edad), estos rituales implican
sino la suspensión sí la significativa
reducción de las actividades
productivas cotidianamente adelantadas.
Quienes se encuentran
por fuera de Palenque regresan
durante estos días y quienes están
allí se enfocan en las prácticas
rituales que cubren, después
del enterramiento, nueve días del
velorio.
Espacialmente, Palenque de San Basilio
está constituido por el contraste entre varios
espacios claramente delimitados y articulados
a distinciones sociales, sexuales, económicas
y simbólicas. El contraste más grueso se establece
entre el poblado y el monte. El poblado
o pueblo está constituido por la concentración
de cerca de cuatrocientas viviendas, la pequeña
iglesia, su plaza, centro de salud, establecimientos
escolares y el cementerio. El monte,
por su parte, rodea el poblado y es el lugar
donde se llevan a cabo las principales labores
agrícolas y ganaderas por parte de los hombres
palenqueros. Al monte como espacio que
rodea el poblado también se le denomina finca
o campo. Aunque algunos palenqueros y palenqueras
viven en casas construidas por fuera
del poblado, el grueso de la población habita
en éste, por lo que los hombres se desplazan
en las madrugadas en sus mulas, burros o caballos
hacia el monte para laborar en sus cultivos
o atender su ganado vacuno.
Para los
palenqueros la relación monte/poblado está
sexualmente marcada. El monte es un espacio predominantemente masculino. Así mismo,
el monte es un espacio donde habitan peligros
como la culebra que no se encuentran tan fácilmente
en el poblado. En las noches no se
acostumbra a caminar por el monte, a menos
que sea estrictamente necesario.
Tanto en el monte como el poblado se establecen,
a su vez, distinciones espaciales. Para
el primero se diferencia entre rozas (los lugares
donde se están adelantando cultivos como
el maíz, ñame o yuca) y aquellos lugares destinados
al pastoreo del ganado o donde crecen
algunas pequeñas manchas de arbustos
y árboles. Otra distinción del monte es aquella entre los cerros y el bajo. Los cerros son pequeñas
formaciones de colinas que rodean el
poblado por el sur y el occidente, mientras que
el bajo es una extensión plana que se extiende
hacia el nororiente del poblado. El bajo es considerado
como un lugar privilegiado para ciertos
cultivos como la yuca y el arroz.
En el poblado las
distinciones son mayores.
En primer lugar se
encuentra la de barrio
abajo / barrio arriba.
Esta distinción que tiene
un claro referente
geográfico a partir de
una calle concreta (la
calle de la inspección),
comprende la cotidianidad
social y simbólica
de los palenqueros.
Como bajeros y riberos
son conocidos respectivamente
los moradores
del barrio abajo y barrio
arriba. Entre éstos se
ha presentado desde
tiempos inmemoriales
una abierta rivalidad.
En el imaginario social
de los palenqueros, los
bajeros se encuentran
asociados más con el
mundo exterior palenquero, mientras que los
riberos son más ligados a la tradición. Estas
distinciones entre riberos y bajeros se mantienen,
incluso, en las tendencias migratorias.
Mientras que los primeros se inclinan por viajar
más a Barranquilla, los segundos lo hacen hacia Cartagena.
Otra distinción espacial en el poblado es la
de la calle-plaza / casa-patios. El primero es el
espacio donde circulan los palenqueros, donde
juegan los niños, donde se reúnen los grupos
de hombres una vez han terminado las labores
diarias a conversar o a jugar dominó. La
dinámica de la calle-plaza como espacio cambia
en el transcurso del día, así como entre los
días laborales versus los fines de semana o el
tiempo de fiesta. El espacio de la casa-patios
está más ligado a las actividades domésticas
o de socialización que gravitan en torno al núcleo
residencial. De manera general, se puede
decir que en el imaginario palenquero mientras calle-plaza se asocia a los hombres, el
de la casa-patios se liga a las mujeres.
Más concretamente, la cocina y los patios
cumplen un importante lugar en las actividades
estrictamente femeninas como
son la preparación de los alimentos, el
cuidado de los niños y la cría de puercos,
patos y gallinas.
El arroyo, que corre paralelo al poblado
por su costado oriental, constituye un
espacio privilegiado de interacción social
claramente delimitado por género y función. Hasta antes de la llegada del acueducto,
el arroyo era el espacio privilegiado
para el lavado de las ropas así como para
el baño de los palenqueros. Hoy todavía
se lo utiliza de forma constante (sobre
todo para el lavado de la ropa), aunque
no de manera exclusiva. Los lugares destinados
al baño de los hombres no son
visitados por las mujeres y aquellos que
las mujeres poseen para lavar las ropas
y bañarse tampoco son frecuentados por
los hombres. Todo palenquero sabe cuales
son los lugares del arroyo a los que le
está permitido llegar de acuerdo con su
sexo y la actividad. Son lugares de intimidad,
pero de una ‘intimidad colectiva’
como Jesús Natividad Pérez demuestra
en su estudio, ya que cada uno de estos espacios
se conversa, discute, informa y opina
sobre muchos tópicos que comprenden la vida
de los palenqueros.
Hasta hace poco más de una década, gran
parte de las casas eran construidas con materiales
locales. Las paredes eran armazones
de madera rellenas de estiércol del ganado recolectado
en los montes o de barro de palma,
mientras que los techos eran construidos de
hojas de palma y los pisos de tierra. Cada vez
más, sin embargo, se han introducidos materiales
foráneos como son los ladrillos y bloques,
los techos de zinc y los pisos de cemento o baldosas. Esta transformación en los materiales
de construcción no ha significado un cambio en
la forma como se ha estructurado y manejado
tradicionalmente las casas. Las casas de materiales
se las percibe como calientes, en oposición
a lo frescas que son consideradas las
casas de palma.
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